En agosto de 2002, el Gobierno Nacional Central debía $99,37 billones de pesos. En mayo de 2026 debe $1.169,90 billones.
Casi doce veces más.
Es una cifra enorme, es verdadera, y es prácticamente inútil. Porque en esos mismos veinticuatro años subieron los precios, subió la población y el PIB en pesos corrientes se multiplicó varias veces. Comparar saldos nominales entre 2002 y 2026 es como comparar el sueldo de tu papá en 1995 con el tuyo hoy: el número más grande no gana.
Este artículo es sobre las tres formas de medir la misma deuda —y por qué dan tres respuestas distintas— y sobre lo único que de verdad cambió en estos últimos cuatro años, que no es el monto.
De qué tamaño estamos hablando
Antes de los porcentajes, la escala. Esto es lo que debía el Gobierno Nacional Central al cierre de 2025, la última medición anual completa:
| Deuda bruta del GNC | $1.192,6 billones de pesos |
| Como porcentaje del PIB | 64,7% |
| En dólares | ≈ US$294.000 millones |
| Por habitante | ≈ $22,3 millones de pesos |
| PIB de 2025, para comparar | $1.853,9 billones |
Un billón es un millón de millones. Cada colombiano —recién nacidos incluidos— carga con el equivalente a veintidós millones de pesos de deuda del Gobierno Central. Y ojo con el inglés, que usa las palabras al revés: lo que en español son $1.192,6 billones de pesos, en inglés se dice 1,192.6 trillion pesos.
Trampa 1: el saldo nominal siempre sube
La deuda nominal de Colombia nunca ha bajado en ningún gobierno. Ni uno. Y no es un escándalo: con inflación positiva y una economía que crece, un saldo que no sube en pesos corrientes significa que el Estado está pagando deuda más rápido de lo que la emite, algo que casi ningún país hace de forma sostenida.
Por eso el cuadro de “cuánto aumentó la deuda cada presidente” en pesos corrientes es la comparación más citada y la menos informativa que existe:
| Mandato | Saldo al inicio | Saldo al cierre | Aumento nominal |
|---|---|---|---|
| Uribe (ago 2002 – ago 2010) | $99,4 | $192,0 | +$92,6 |
| Santos (ago 2010 – ago 2018) | $192,0 | $454,9 | +$262,9 |
| Duque (ago 2018 – ago 2022) | $454,9 | $805,0 | +$350,1 |
| Petro (ago 2022 – may 2026) | $805,0 | $1.169,9 | +$364,9 |
Billones de pesos corrientes. Fuente: serie mensual de deuda pública del Ministerio de Hacienda.
Leído así, cada gobierno endeudó más que el anterior, lo cual es cierto y también es casi inevitable: cada uno parte de una base más grande y con una moneda que vale menos. Santos aumentó la deuda 137% y Petro 45%, pero Petro sumó más pesos. Las dos frases son correctas y las dos sirven para armar titulares opuestos con los mismos datos.
Si quieres medir algo, tienes que dividir por el tamaño de la economía. Ahí empieza el segundo problema.
Trampa 2: ¿bruta o neta?
Existen dos cifras oficiales de deuda del Gobierno Nacional Central, y se parecen lo suficiente como para confundirlas:
- Deuda bruta: todo lo que el Gobierno debe.
- Deuda neta: lo que debe, menos los activos financieros que tiene en caja.
La diferencia no es menor. Al cierre de 2025, según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal:
| Deuda bruta | Deuda neta | |
|---|---|---|
| 2019 | 50,3% | 48,4% |
| 2024 | 63,9% | 59,3% |
| 2025 | 64,7% | 58,5% |
| Febrero de 2026 | 62,0% | 59,4% |
Seis puntos de diferencia en 2025. Y mira el año completo: la deuda bruta subió —de 63,9% a 64,7%— y la neta bajó —de 59,3% a 58,5%—. El mismo país, el mismo año, dos direcciones opuestas, y las dos cifras son oficiales.
Y el detalle que importa: la regla fiscal se mide sobre la deuda neta, no sobre la bruta. Por eso la neta es la que el Gobierno cita y la bruta la que citan sus críticos. Ninguno está mintiendo; están usando dos reglas distintas.
Aquí es donde se cae la mayoría de los análisis que circulan. Si alguien te muestra un saldo bruto —esos $1.169,9 billones— junto a un porcentaje que es el de la deuda neta, el resultado es un número que no existe. Yo me encontré exactamente esa mezcla revisando el material para este artículo: un saldo bruto de mayo de 2026 emparejado con 59,4%, que es la deuda neta de febrero de 2026. La bruta de ese mismo mes era 62,0%.
Tres puntos del PIB son unos $55 billones de pesos. No es un detalle de decimales.
Trampa 3: contra qué PIB
La tercera es la más sutil. Para calcular deuda sobre PIB hay que escoger un PIB, y en abril de 2026 nadie sabe todavía cuánto va a ser el PIB de 2026. Cada entidad usa su propia proyección, y de ahí salen diferencias de uno o dos puntos entre cifras que, por lo demás, son todas correctas.
Si divides los $1.192,6 billones de la deuda bruta de 2025 entre el PIB de 2025 ($1.853,9 billones), te da 64,3%, no el 64,7% que publica el CARF. La diferencia es la estimación del PIB que usó cada quien y en qué momento.
Por eso, la regla práctica: una cifra de deuda sin fuente y sin fecha no sirve para nada. Y si no dice si es bruta o neta, menos.
Dónde está la deuda hoy
Con las tres trampas sobre la mesa, estos son los datos oficiales más recientes:
- Deuda bruta del GNC: 62,9% del PIB a abril de 2026, según el seguimiento fiscal del CARF. Bajó 1,8 puntos frente a marzo, pero está 2,1 puntos por encima de abril de 2025.
- Deuda neta: 58,5% del PIB al cierre de 2025, la cuarta más alta desde que existe la serie, en 1999.
- El CARF advierte que esa caída de la neta en 2025 no vino de ajuste fiscal, sino de la revaluación del peso y de operaciones de manejo de deuda. Sin esos dos efectos, habría superado el 60%.
En resumen: la deuda no está estabilizada. Está en su segundo nivel más alto del registro y bajó un poco por razones que no se repiten solas el año entrante.
¿Y por qué se endeudó Colombia?
Hasta aquí hemos hablado de cuánto y en qué moneda. Falta la pregunta de fondo, que es la que de verdad se hace la gente: ¿por qué el país llegó aquí?
La respuesta no es un escándalo ni una sola decisión. La deuda es un resultado aritmético: es la suma de todos los años en que el Gobierno gastó más de lo que recaudó. Así se ve un año cualquiera —2025, el último cerrado:
De cada $100 que gastó el Gobierno Nacional Central en 2025, $72 los recaudó y $28 los pidió prestados. Ese faltante se cubre emitiendo deuda, y al año siguiente vuelve a empezar. En 2024 el hueco fue de 6,7% del PIB; en 2025, de 6,4%.
No es un año malo. Es la forma que tiene el presupuesto colombiano hace décadas. Y hay cuatro razones por las que no se cierra solo.
1. Colombia recauda poco
El recaudo tributario total del país fue 19,9% del PIB en 2024. El promedio de América Latina y el Caribe es 21,7% y el de la OCDE, 34,1%.
El dato que duele: ese 19,9% es prácticamente el mismo nivel de 2015, a pesar de que en Colombia hay reforma tributaria casi cada dos años. Se cambian las reglas con frecuencia y el recaudo, medido contra el tamaño de la economía, se queda donde estaba.
2. El gasto casi no se puede mover
El 63% del gasto de funcionamiento de 2026 está atado a normas constitucionales, según el conteo de Corficolombiana sobre 2.265 partidas del presupuesto:
| Rubro | Monto | Peso |
|---|---|---|
| Salud y pensiones | $138,9 billones | 38% |
| Sistema General de Participaciones | $88,4 billones | 24,7% |
Pensiones, salud y las transferencias a departamentos y municipios no se recortan con una decisión administrativa: están en la Constitución y en la ley. Un ministro de Hacienda que quiera ajustar entra al presupuesto y encuentra que dos de cada tres pesos ya están comprometidos antes de sentarse.
3. Los choques llegan y no se van
En 2020 la deuda neta pasó de 48,4% a 60,7% del PIB en un solo año: doce puntos. La pandemia obligó a gastar en subsidios y salud mientras el PIB se contraía, que es la peor combinación posible para un ratio de deuda —sube el numerador y baja el denominador al mismo tiempo.
Seis años después, el país sigue por encima de donde estaba en 2019. Y antes de la pandemia ya había pasado algo parecido con el desplome del petróleo de 2014: Colombia financia una parte importante de su presupuesto con renta petrolera, y cuando el barril cae, el hueco se abre sin que nadie haya decidido gastar más.
4. Los intereses se vuelven deuda nueva
Esta es la que casi nadie menciona, y es la más importante para entender por qué el problema se acelera.
De los $117,8 billones de hueco de 2025, $52,1 billones fueron intereses. Casi la mitad del déficit de un año no es gasto nuevo en nada: es el precio de la deuda que ya existía. Esa deuda se financia emitiendo más deuda, que a su vez genera más intereses el año siguiente. Es la bola de nieve, y rueda sola.
Y aquí está el dato que amarra todo: el déficit primario —el hueco sin contar intereses— fue de 3,5% del PIB. Aun si Colombia no debiera un solo peso y no tuviera que pagar un solo interés, seguiría gastando más de lo que recauda.
Por eso ningún gobierno ha bajado la deuda nominal. No porque todos hayan sido irresponsables, sino porque el hueco estructural no se cierra con una decisión de un cuatrienio. Se cierra recaudando más, gastando menos, o creciendo más rápido que la deuda. Y de esas tres, la última es la única que no le cuesta votos a nadie —y la que lleva una década sin aparecer.
Lo que sí cambió: la moneda
Ahora sí, el dato bueno. Y es uno que casi no se discute, porque no cabe en un titular de pelea.
Lo que de verdad distingue a un gobierno de otro en materia de deuda no es cuánto debe. Es en qué moneda debe.
Léelo de arriba abajo y la historia se cuenta sola:
Uribe pesificó. Llegó con una deuda repartida casi mitad y mitad, y la dejó con 71% en pesos. Fue el gobierno que construyó el mercado interno de TES.
Santos la dejó casi igual. Del 71% al 67,7%. Expandió el volumen sin mover mucho la estructura.
Duque se dolarizó. La participación externa pasó del 32,3% al 40,2%. No fue tanto una decisión como la pandemia: en 2020 la plata rápida estaba en los multilaterales —el FMI, el BID, el Banco Mundial— y esa plata está en dólares.
Petro volvió a pesificar, y con fuerza. La participación externa cayó al 24,6%, y el CARF confirma que a abril de 2026 está en 26,6% del total, el nivel más bajo desde julio de 2014. En paralelo, la deuda interna pasó de $481,6 billones a $881,7 billones.
Eso sí es un cambio estructural, y es el único de los cuatro que se puede llamar una decisión de portafolio y no una consecuencia de las circunstancias.
La letra pequeña de la deuda externa que “bajó”
Aquí hay que tener cuidado, porque es fácil contar esto mal en la dirección contraria.
La deuda externa cayó de $323,4 a $288,2 billones medida en pesos. Esa caída tiene tres componentes distintos, y el CARF los nombra: prepago de operaciones de total return swap, cancelación de bonos globales, y efecto de tasa de cambio.
El tercero no es pago. Es que el peso se revaluó. Una deuda en dólares que no se toca vale menos pesos cuando el dólar baja, y vale más cuando sube. Decir “pagamos deuda externa” y mostrar solo la cifra en pesos esconde cuánto de esa caída es gestión y cuánto es el mercado cambiario haciendo su trabajo.
La parte de prepagos es real y verificable. La parte cambiaria también, y es reversible: si el dólar vuelve a subir, esa misma deuda vuelve a pesar más sin que nadie haya emitido un peso nuevo.
Lo que cuesta pesificar
Pesificar la deuda tiene una lógica defendible: blinda el balance de la Nación frente al dólar. Un país que debe en su propia moneda no quiebra por una devaluación.
Pero no es gratis. Las tasas en pesos son más altas que las tasas en dólares de los multilaterales, y ese costo aparece todos los años, en la misma línea del presupuesto.
El servicio de la deuda de 2027 son $155,4 billones: 24,5% de todo el presupuesto y 7,3% del PIB. Es un salto de 54,7% frente a los $100,4 billones de 2026.
Y el dato que resume todo: solo los intereses, $94,4 billones, son más que todo el presupuesto de inversión del país, que son $86,9 billones.
Inversión es vías, colegios, acueductos, hospitales, conectividad. El país va a pagarle más a sus acreedores que a su propia infraestructura. Eso no es una opinión sobre este gobierno —la tendencia viene de atrás y la va a heredar el siguiente—, es aritmética presupuestal.
Cómo leer una cifra de deuda
Cuatro preguntas que valen para cualquier titular de deuda que te encuentres:
- ¿Es bruta o neta? Seis puntos del PIB de diferencia. Si no lo dice, no sabes qué estás leyendo.
- ¿De qué fecha, y contra qué PIB? Un ratio de deuda sin fecha y sin el PIB que usó no es comparable con ningún otro.
- ¿Es saldo o variación? El saldo siempre sube. Lo que informa es el saldo contra el tamaño de la economía.
- ¿Cuánto de ese cambio es tasa de cambio? En un país con 25% de su deuda en moneda extranjera, el dólar mueve la cifra sin que nadie pague ni emita nada.
Con esas cuatro ya lees mejor que la mayoría de los titulares, y que buena parte de los análisis que circulan en redes.
Cómo se construyó
Los saldos en pesos vienen de la serie mensual de deuda pública del Ministerio de Hacienda, por corte presidencial, en billones de pesos corrientes. Los montos de deuda interna y externa de 2002, 2010 y 2018 se derivan del saldo total y de la participación reportada de cada rubro; los de 2022 y 2026 son los saldos directos.
Los porcentajes del PIB vienen del Comité Autónomo de la Regla Fiscal, que es la entidad que publica la serie oficial de deuda bruta y neta del GNC. No publico aquí ratios para los años anteriores a 2019 porque las series que circulan para esos años mezclan definiciones de bruta y neta y cambios de base del PIB, y empalmarlas daría una comparación que se ve limpia y no lo es.
El corte más reciente de saldos es mayo de 2026; el del ratio de deuda bruta es abril de 2026. No son el mismo mes, y por eso no los multiplico entre sí.
Las cifras de presupuesto son del Presupuesto General de la Nación de 2027, en trámite al momento de escribir esto.
Puedes descargar la serie completa en el archivo que acompaña este artículo.
Y si quieres bajar del macro al piso
Esto es el Estado. Si lo que te interesa es cómo se endeudan las empresas —cuánto deben, cuánto pagan en gastos financieros, si la operación alcanza a cubrirlos— eso también es público, y está empresa por empresa en el directorio de 29.312 sociedades.
Es la misma pregunta a otra escala, y ahí la respuesta sí cambia de una compañía a otra.
Fuentes
- Ministerio de Hacienda — Deuda pública
- CARF — Seguimiento fiscal, abril de 2026
- La República — La deuda bruta del Gobierno Nacional Central cerró en 62,9% del PIB a abril
- La República — Deuda neta de 2025 cerró en 58,5% del PIB, la cuarta más alta de la historia
- La República — Casi $1 de cada $4 del presupuesto del próximo año se destinará al pago de deuda
- El Colombiano — La deuda pública creció $169 billones en un año
- El Nuevo Siglo — El déficit fiscal de Colombia en 2025 llegó a 6,4%
- El Tiempo — Pese a las reformas tributarias, el recaudo como % del PIB sigue siendo el mismo que hace una década
- El Tiempo — Dos terceras partes del gasto de funcionamiento está atado a normas constitucionales
- CARF — Informe al Congreso de la República
La serie en YouTube
Este tema tiene su lista de reproducción en el canal: los videos en orden, para verlos completos o retomarlos donde ibas.
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- Deuda del GNC por corte presidencial 2002–2026 Descargar